miércoles, 2 de noviembre de 2011

Dos palmos debajo del sobaco

Se lavaba cada día, pero nunca se le ocurrió lavarse dos palmos más abajo del sobaco, justo ahí, tenía un punto ciego donde sus manos nunca solían pasar. Como no utilizaba ducha, si no que se lavaba con toallitas, este punto jamás conoció higiene.

Es lo lógico, me diría un forense, años más tarde. Al cuerpo hay que hidratarlo.

Un día, lo descubrió. Lo descubrió porque, por azar, notó que en esa zona del cuerpo había un pequeño bultito, un incómodo granito que asomaba curioso. Al mirar detenidamente esa zona del cuerpo, cayó en la cuenta del abandono en el que estaba, y trató de repararlo, pero ya era demasiado tarde. Cada día, se frotaba con más insistencia. Se frotaba tanto que empezó a arrancarse trozos de piel circundantes, el propio trozo de piel, y también se arrancaba pelos de la cabeza cuando estaba delante de gente, pensaba en el asunto y sin embargo no podía continuar cuidando su pequeño reducto de bacterias.

Estas eran inmunes, porque ya estaban muy adaptadas a vivir en aquel sucio paraíso. No se irían así como así. Cuando, para colmo de males, la piel de su alrededor fue levantada, y ellos comprendieron que auténtico paraíso de nutrientes les esperaba bajo ella, se lanzaron a la conquista de aquel cuerpo vulnerable. Ya nada se podía hacer. Ya estaba todo perdido.

Contempló, por tanto, su derrota en la batalla de su cuerpo, la historia de cómo había tenido un cuerpo y lo había perdido. Conoció bien estos males.

Me dijo: "¿Sabes? Lo único que lamento, en realidad, son todas aquellas noches frotando en silencio, luchando contra la vergüenza de mi dejadez. A pesar de que sabía que era estúpido, una obsesión por la pérdida de mi belleza se apoderó de mí y me llevaba a extremos inconcebibles hasta entonces."

Y estas palabras son, cada día, una pesadilla para mí, ya que yo, en mi infancia, me escondía siempre del haya para evitar las duchas... Y alguna vez, en soledad, me he descubierto a mí mismo frotándome insistentemente, nervioso, preocupado. Asustado. Aterrado.

2 comentarios:

_Greed_ dijo...

El final no está en absoluto logrado. La próxima vez que lo escriba, debo cambiar la palabra "duchas" y debo especificar una conexión más realista. Y además, tengo que poner bien el único discurso.

Y quizá lo del bulto también sea poco escabroso. Lo pensaré con la almohada.

Complejo de Úrsula dijo...

Si, el final parece como que no encaja con el resto. Es decir el final en si esta muy bien, digo, la forma narrativa, la manera de decirlo.

Me gusta mucho de todas formas.