martes, 4 de mayo de 2010

Sueño de otoño

Me recliné y, de repente, te encontré tumbada en aquel lecho, qué bella eras, sin embargo, tú habías cambiado. Me observaste, esos ojos de esmeralda perdían su mágico fulgor y ahora oscurecían, oscurecían y se sumergían como en la ceguera de quien pierde la vida. Te acaricié: tu tez, antes lisa y fina, comenzó a llenarse de pequeñas pústulas enrojecidas; tu tez, antes de una reluciente palidez, qué bella eras, comenzó a adoptar un tono de ligero glauco, como las luciérnagas de fantasía. Y se mezcló conmigo el aroma de tu cabello azabache, largo y liso, derramado como una cascada, por tu cuello, tu nuca, tu frente, que se hacía dulzón, como el aroma de las flores de los árboles de bolitas ocres, que empiezan a descomponerse en el camino otoñal. Pero me observabas, qué bella eras. No sé si te besé, me besaste o nos besamos, esos labios que antes fueron rosados, y ahora se tornaban apagados como el té con demasiada leche, el té demasiado lechado, pero qué bella eras. Te levantaste y me sonreíste; cruzamos el bosque, el bosque una y otra vez cruzamos, el bosque, una y otra vez más mágico, y volvimos al lecho donde antaño, aquel día, nos encontramos.

Te tumbaste y me recliné, me observaste, y tus ojos eran más negros; te acaricié, y tu piel era más débil, y más fugaz, y más purulenta; y tu cabello se esparcía más rancio y ajado; y, aún así me observabas, y nos besamos, o me besaste o te besé, y tus labios eran más raídos y más polvorientos; pero te levantaste, me sonreíste y volvimos al bosque, una y otra vez. Lo cruzamos una y otra vez, una y otra vez y cada vez era más mágico. Una y otra vez, hasta que te convertiste en polvo. Sin embargo, qué bella, qué bella eras, aún podía disfrutar de tu belleza.

Al fin y a cabo, yo también había sido polvo, desde hacía mucho tiempo.

4 comentarios:

_Greed_ dijo...

Espléndido y cómodo de leer, tío, me gusta... es envidiable, desde luego.

¡Me alegro de que te hayas unido!

Ripser dijo...

es hipnótico :)

Lero dijo...

tío.. es fantástico, sin duda

Complejo de Úrsula dijo...

Una obra maestra te lo digo con la más absoluta sinceridad. Tiene un ritmo que te atrapa.