viernes, 23 de septiembre de 2011

Reivindican una espiritualidad más ecologista

Militantes internacionales de partidos ecologistas y ONGs entre las que se encuentran Greenpeace y Amigos de la Tierra han enviado un comunicado a los principales líderes y comunidades budistas de todo el mundo. En el mismo, exponen una visión renovada del Samsara (rueda de las reencarnaciones hasta alcanzar el Nirvana) y de sus seis reinos de existencia (a saber: los dioses, los semidioses, los humanos, los animales, los espíritus hambrientos y los habitantes del infierno). Así pues, con este movimiento, se propone fundir el reino de los animales y el de los humanos en uno sólo e igual reino: el reino de los animales; y que además éste se amplíe para incluir a los vegetales, hongos, protozoos, bacterias y virus, hasta ahora no tomados en cuenta por las escrituras védicas, y considerados, por lo tanto, en el mismo saco que las latas de calamares en su tinta (sin los calamares) o los sobres con estampitas de gormiti. Además, lo más importante, pretenden introducir un nuevo reino, el de los insectos domésticos, distinto del reino anterior, y por encima, por lo tanto, de los humanos, los perros y las ratas, y, consecuentemente, más cercano del Nirvana. Argumentan los verdes más leídos de orientalismo occidental, que existen evidencias irrefutables de la similitud de muchos de estos pequeños seres con los más elevados maestros de la budeidad: se acercan al ideal del shramana, pues sólo obtienen su subsistencia a partir de lo ofrecido por los seres remunerados (en este caso, los burgueses como nosotros), sean migas de pan, dalsy pegado en las esquinas de los cajones, o sangre, en los casos más voluntariosos; enaltecen el sentido de la comunidad, o sangha, conviviendo juntos, compartiendo las mínimas posesiones y cantando al unísono (excluyendo el caso de las arañas, o ermitaños hinayanas); también son mártires y enaltecen la mortificación y el sacrificio, siempre sin retribuir el daño puesto que son bien conocedores del kharma y se saben cerca de descorrer el velo del maya, etc.

La reacción en la comunidad budista ha sido variopinta. Al incluir a todos los seres vivientes en el mismo reino, la perturbación del karma está asegurada, pues cualquier cosa comestible provoca un daño cósmico en el todo brahmánico. De esta manera, mientras la corriente Hinayana se ha declarado en contra de la iniciativa, ya que para encontrar la liberación antes hay que evitar morir de hambre; miembros de los sectores más conservadores del budismo Mahayana hallaron una iluminación instantánea en las palabras del comunicado ecologista, por lo que decidieron fundirse con la nueva doctrina decidiendo alimentarse únicamente de roca, como los Goron. Además revelaron las ventajas de la nueva creencia, pues ahora, alimentación y mortificación, son la misma cosa. Por otra parte, los budistas lamaístas, con el Dalai Lama a la cabeza, han denunciado públicamente esta propuesta. Anuncian en una carta a occidente que, de ser el reino de los insectos domésticos superior al de los hombres y resto de seres, los monjes y maestros deberían ser las cucarachas y las hormigas, lo que resultaría totalmente inviable puesto que las pequeñas criaturas se han declarado incapaces de agarrar una espada y una lanza para responder a las agresiones militares por parte de China. Otros creyentes dhármicos, especialmente los adscritos a las principales doctrinas hinduistas, han protestado humillados por haber sido destinatarios excluidos del mensaje ecologista, cuando la competencia de los reinos de la existencia se corresponden originalmente con los devas hinduístas y las upanishads, escrituras no reconocidas por el budismo. A esto respondieron los ecologistas que justo intentaban evitar que el budismo cayera en tan fatal sistema de castas que el hinduismo mantenía, pero para más jolgorio, extendido también al resto de seres vivos. Por otro lado, en templos de muy diversos orígenes, escultores de guardia han añadido alas, antenas o extremidades poliarticuladas a las imágenes de Buda, y se han introducido a las criaturas domésticas en los principales sutras impartidos en sus centros, para no parecer muy retrógrados en la vertiginosa carrera del New Age.

Está visto que tenemos verdes de todos los colores. Y de seres iluminados, ni hablemos.

3 comentarios:

rafarrojas dijo...

Como ayer te dije mal, hoy te digo estupendo. Me ha encantado.
Un saludo,
rafarrojas

Manuel Alejandro dijo...

Increíble. La noticia en sí, y la redacción. Lo he flipado al imaginarme una legión de cucarachas defendiendo las fronteras tibetanas de las fauces ígneas del gran dragón.
Y ya sabéis, últimamente está muy de moda lo verde.

Complejo de Úrsula dijo...

Me hacia falta leer algo como esto. Como siempre magnifico Manué!