sábado, 1 de enero de 2011

Del Delirio, el Amor y la Astrofísica

Érase un joven hombre que creía haber encontrado el amor de su vida. Cada vez junto a ella la abrazaba con gran fuerza, la apretaba contra sí con un ímpetu casi doloroso, de tanto que la quería. Sin embargo, sólo creía que lo hacía, porque en realidad aquel amor era sueño, realidad únicamente dentro de su ser.
Hubo un día que la apretó tanto, creyendo que estaba entre sus brazos, se comprimió tanto contra su propio cuerpo que hizo de sí mismo un diminuto amasijo, una pequeña bolita hiperdensa, hasta que se hundió en el suelo. Con tal brío continuó aquel abrazo que terminó convirtiéndose en un punto de materia conglomerada, un agujero negro que se tragó pronto a todas las cosas que conocía en el mundo.
Y así se dio cuenta de que sólo entonces fue capaz de tenerla en su seno. Allí estaba ella, existente, entre bosques, montañas, mares y ciudades, a ella, dentro de él, en una profunda conexión inabarcable e infinita.

3 comentarios:

Ripser dijo...

En un principio me esperé una patraña ilegible, pero casi no me he percatado de su vertiente astrofísica.

Quizás por eso es perfecto :)

Pablo dijo...

añádemelo a la selección de tus mejores textos

Complejo de Úrsula dijo...

Genialoso, se lo ve poco a usted