jueves, 12 de agosto de 2010

Trova del vano

Se hallaba frente a él un vacío de infinito inabarcable. Allí los naufragios no cesaban y los rayos y las olas chocaban contra ellos. Y allá al fondo el sol, devoraba galeones y aeronaves, tal si fueran de cartón; hasta aquella orilla la jornada casi dura una vida, no precisamente bella; hasta ella, cuánto sudor y sangre, y lágrimas y heridas, parecía inalcanzable. Y ya sin más que uno, coraje, un bote y un par de remos, dio rumbo a su dirección.

Y flotando ya, sobre la pequeña nave, de reojo, fue a echar un ojo atrás. Y le dijo, casi a gritos: “el placer ha sido mío, fue un encanto conocerte, pero tengo que marchar”. Dándose por despedido, olvidándose en tierra todo hastío y el deseo de añorar, puso un remo tras el otro, combatiendo la marea y la tormenta como no creyó jamás.

Bajo él, ya las olas no eran de mar, eran de brazos y piernas flotando a la deriva. Los remos, astillados, ya eran sus brazos y sus piernas cortando el oleaje de huesos descarnados y de miradas tremebundas vacías. Y más allá, cuando el Sol lo miró y las estrellas sonreían, cada uno de sus miembros se gastó en el intento de saltarse aquel peaje de vidas malgastadas, repetidas y perdidas en el fondo de la sima.

Llegado ya a la orilla poco quedaba de su cuerpo, reino de hambre, sed, frío y soledad. Pero al fin la había alcanzado, en ello se le había ido la vida y no la iba a rechazar. Y en arrastre, como pudo, avanzó hacia dentro del continente buscando algo que encontrar; y pudo contemplar cómo un enjambre de órganos sin dueños combatía por dominar.

En su angustia e indecisión, en su amarga frustración desde unos labios quebrados llegó una voz: “Cabecita solitaria, nada queda que puedas hacer aquí, es el puño el mandamás; cruza el mar, ¿lo ves allí? dicen que al otro lado la vida es plena de razón para vivir”. “Lo que dices es muy cierto, no vine aquí para ver cómo unos cuantos luchan por sobrevivir; aunque no regresaré, ésta es mi razón de vida, allá dijeron: cruza el mar para triunfar”. Y ya inmerso en el fragor y rodando su cabeza, pudo dar unos mordiscos hasta ser polvo con tesón.

2 comentarios:

_Greed_ dijo...

¡Felicidades! Lograste romper con tu inactividad. Me pregunto si será la vuelta al trabajo...

¡Si es así, para el año que viene te prohibiremos las vacaciones!

Me gusta lo de "cabecita solitaria"...

Complejo de Úrsula dijo...

No se que comentar al texto pero me ha encantado : )
Besos,
Rocío