miércoles, 11 de agosto de 2010

Él

Había llegado de las tierras occidentales, con su aire distante y absorto. Era mucho más bello que ahora, porque la avaricia aún no le había rozado siquiera. Una vez vino, jamás fui capaz de amar a ningún otro hombre.

A menudo en la vigilia me pregunto cómo llegó hasta aquí. Si estaba buscándome o si conocía algo de mis poderes, pero lo cierto es que ahí estaba, a las puertas del castillo, un día frío de ventisca. Estaba pidiendo auxilio, parecía preocupado, tan débil y tan fuerte a la vez que no pude evitar sentirme confusa ante la situación.

- "Nèa... rel..." - Dijo antes de desplomarse sobre la nieve.

Tardé mucho en encontrar el término entre mis libros, pero al final, probando con uno de mitología occidental, descubrí que así era como los ghaessianos llaman a la Señora de los Hielos. "Mal presagio", me dije, y me sentí como al borde de un precipicio: Impaciente por saltar.

2 comentarios:

_Greed_ dijo...

Como habrá adivinado el lector asiduo a mis partidas, todas las entradas etiquetadas "ojos azules" tienen que ver con el mundo de Ghaesse...

Complejo de Úrsula dijo...

me ha gustado esta entrada